Cómo vivimos y cómo podríamos vivir*

Gente, nos hemos venido arriba, la entrada de hoy del blog pretende nada más y nada menos que salvar el mundo (o bueno, mejorarlo un poquillo). Nos hemos puesto filosóficas y pensando pensando vemos que hay cosas, así, cotidianas que seguro mejorarán nuestra calidad de vida. Es un artículo largo, que intercala, además, un pequeño ensayo fotográfico y algunos hilos (teóricos) de los que tirar 😉 Esperamos que lo disfrutéis.

Parece que cuanto más avanzada tecnológicamente es una sociedad más cosas tenemos que hacer y además en menos tiempo. Vamos a todas partes con nuestros Tontofons que nos interrumpen en cualquier momento con cualquier tema. Tenemos la cabeza yendo a lo loco de un lado para otro.

En cambio el cuerpo no tenemos oportunidad de moverlo tanto, coches, ordenadores y máquinas en general nos hacen la vida más fácil, hasta el punto de atrofiar nuestros lindos cuerpecillos. Es una mala combinación. Vivimos más quietos y más desconcentrados. Menos fuertes, más fofillos y con más problemas psicológicos. Ansiedad, estrés, depresión… afectan a un número abrumador de personas. Que levante la mano quien no haya sufrido alguna de estas enfermedades en algún momento de su vida. Para rematar comemos de pena. La alimentación industrializada está acabando a pasos agigantados con nuestra salud.

Pero basta ya de lamentaciones ¿qué podemos hacer para salir de esta paradoja posmoderna a parte de acabar con el capitalismo? Pues desde aquí nos vamos a atrever a lanzar algunas ideas (así somos de osadxs)

Desconectar el jodío teléfono de vez en cuando. Ya hay sitios de vacaciones que cobran por no tener cobertura. Poco más que añadir. Podemos hacerlo gratis. Podemos apagar el teléfono de vez en cuando. Quizá ayude ponerse un horario de antemano. Decidir cuando vas a estar disponible y cuando vas a estar a tus cosas. Ahí ya depende del trabajo o de la vida que tengas pero es importante poner límites

No comprar chorradas. Entendiendo como chorrada cualquier cosa que no sea realmente necesaria. ¿Y qué es lo necesario? Bueno, pues así a priori comer, dormir a techo, vestir… Y luego ahí ya cada unx que vea donde pone el límite. Pero está claro que bajando el nivel de consumo conseguiremos grandes cosas empezando por la nada desdeñable: necesitar menos dinero para vivir. Lo que nos lleva directamente a: necesitar trabajar menos para vivir. Lo que a su vez nos conduce a (ole, ole) tener más tiempo libre. Libre. Una segunda ventaja menos desdeñable aún es la de dejar de expoliar los recursos limitados del planeta. Para no irnos todos al carajo y eso.

Interesante investigar si no la conoces aún la Teoría del Decrecimiento

La prisa mata: Cuando me llama algún cliente y me dice quiero tal cosa “para ayer” yo le digo (desde el cariño) pues haberlo pedido antes de ayer. A ver, que a veces hay emergencias, está claro, pero no se puede vivir todos los días a la trágala, se puede uno mejorar la organización, ser realista con las posibilidades… Y hacer menos cosas, con más tiempo y más a gusto. Dejemos de lado la cultura del “lo quiero para ya”. Lo bueno cuesta. Lo bueno tarda.

paté de garbanzos

Tener huerto. Es fundamental. Si vives en la ciudad seguro que te puedes apañar un huerto urbano, aunque sea puedes germinar alfalfa en un tarro. Lo que sea. El huerto te hace moverte, te hace tener paciencia, te hace respetar los ritmos naturales, te hace amar lo que comes. Es un aprendizaje valiosísimo. Todxs lxs niñxs deberían tener un huerto cerca (y las pantallas lo más lejos posible).

Leer poesía o incluso ¡escribir poesía! Buscar la belleza en el mundo. Para eso está el arte, empapémonos de arte, escuchemos música, bailemos, creemos. Igual en el cole te abrasaron a pintar sin salirte de la línea y ahora ni por asomo se te ocurre ponerte a “hacer el tonto” o a “perder el tiempo”, pero tenemos la capacidad de ser creativos. Disfrutémosla.

Fijarte en las cosas pequeñas. Promueve la concentración y además, hay un montón, por todas partes está petado de cosas pequeñas.

Fijarte en las cosas grandes. Promueve la relajación. El mar, una montaña, el cielo. Contemplar cosas grandes o incluso infinitas ayuda a relativizar nuestro día a día, nos pone en nuestro sitio de alguna manera.

Depender lo menos posible del coche, si puedes vete andando o, por lo menos aparca más lejos. O pilla una bici que ni contamina ni usa gasolina. Ni hace ruido, ni es peligrosa. Además de la gasolina te ahorras el seguro, la ITV, las reparaciones son más baratas, aparcar es muuucho más fácil… Y encima haces ejercicio, te ahorras el gimnasio y a buen seguro te enteras de primera mano del tiempo que hace. Hay pocos actos cotidianos que sean tan efectivos para mejorar el mundo y tu vida como éste.

No hacer nada. Es importante saber perder el tiempo. Estarse quietx. No se va a caer el mundo porque nos paremos un ratico a respirar, a tomar concienca de nosotrxs mismxs y de lo que nos rodea… o pensar en las musarañas. La vida es larga, sí, sí, larga, vivimos por lo general decenas y decenas de años, hay tiempo de sobra también para perderlo. Que si no vaya agobio.

Interesante si no lo conoces El derecho a la Pereza de Paul Lafargue

Cuidar/te/nos. No estamos solos, por suerte. Está muy en boga el cuidado personal, individual, el “soluciónate tu vida”. Pero la cosa es que vivimos en red, nadie va a estar bien si alrededor está todo hecho un asco. Cuidémonos entre nosotrxs. Valoremos las relaciones, las interdependencias. Recordemos que nosotrxs fuimos todxs depedientes y volveremos a serlo. Valoremos los cuidados.

Siempre interesantes las palabras de Vandana Shiva

Cocinar. En esto tenemos experiencia. Cocinar es salud. Hay que sacar tiempo de donde sea. Cocinar te hace consciente de lo que comes y lo disfrutas el triple. Te conecta con el proceso productivo, te obliga a comprar ingredientes, a resolver de dónde los sacas. No es lo mismo ir al Carrefur que comprar en el mercado de un pueblo o asociarte a un Grupo de Consumo.

Rescata la memoria. Para saber a dónde vamos hace falta saber de dónde venimos. Habla con lxs viejxs, lee, escucha historias, rescata tu memoria familiar, la memoria de tu pueblo… Eso ayuda a entender, a aprender de los errores y a mirar hacia adelante. No hay otra manera.

¿Nos queréis contar qué cosas son importantes para vosotrxs?

(*) el título de este artículo corresponde al libro de William Morris, que también recomendamos

Fotos de María Arce, si quieres reproducirlas en un contexto diferente a este me tienes que preguntar (info@confusioncomidas.com), lo más probable es que no haya problema pero como no me preguntes no me va parecer bien, aviso 😉
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