Ecojusto o de dónde sacamos los huevos

En Con-fusión Comidas trabajamos con ingredientes producidos con el máximo respeto a los ritmos de la naturaleza, por salud y por sabor. Os invitamos a que conozcáis a los productores asturianos que están detrás, a que echéis un ojo aunque sea virtual a sus pequeños maravillosos proyectos, con sus fortalezas y también sus dificultades.

En anteriores entradas ya os hemos hablado de las verduras de Trébole y de las setas de Fungi Natur. Hoy con todxs vosotrxs: ECOJUSTO o de donde sacamos los huevos de las Confu-tortillas!

huevos ecológicos

Pitas en la pomarada de Ecojusto

Es invierno y es lunes. Llevo tiempo esperando a que haga bueno para visitar a Edu, promotor y único trabajador de Ecojusto en el concejo de Villaviciosa. Pero el invierno viene rudo así que me conformo con que no llueva. Llego a la granja y hace un viento infernal. Y frío. El viento huele a mar, a fin de cuentas estamos a pocos metros de playa España, en el valle de San Justo. El pequeño Yago se despierta nada más aparcar. Por un lado me alegro porque con tan sólo año y medio que tiene ya es muy fan de las gallinas. Por otro lado sé que al final de la visita me encontraré con mi cuaderno de anotaciones lleno de babas y eso me crea cierta desazón. Seguro que mezclo algún dato, cambio alguna cifra… Pero el espíritu del proyecto os lo puedo intentar transmitir igualmente!

Eduardo Cortés Montes proviene de familia ganadera, estudió Económicas pero luego hizo algo que no han hecho muchxs jóvenes asturianxs: volvió al campo porque no quería que las tierras plantadas de manzanos de su familia quedaran abandonadas. Así que él fue el relevo generacional. Y apostó por una forma “nueva” de hacer las cosas que, en realidad, es la forma más antigua. Producir sin agroquímicos, respetar los ritmos naturales.

ingredientes catering ecológico

Eduardo Cortés Montes en la finca de Ecojusto

En Ecojusto se producen dos cosas: manzanas y huevos, huevos y manzanas. Todo en ecológico. Las manzanas son para sidra y son de variedades Denominación de Origen protegida como la durona de Tresali, la raxao, la panquerina… Y así hasta 11 variedades diferentes. Por otro lado, Ecojusto, es una de las poquísimas granjas que producen huevos ecológicos en Asturias. Edu pasó las 7 hectáreas de pomares a eco y aprovechó todo este terreno para complementarlo con la producción de huevos. La pomarada da el espacio para las gallinas, sombra y protección contra las rapaces. Y también manzanas para picar,jajaja. Las gallinas a su vez, aportan abono natural a la pomarada, evitando así tener que recurrir a abonos externos, reduciendo insumos y cerrando un círculo. Una bonita simbiosis.

Edu trabaja él solo, cuida las gallinas, les da de comer, recoge los huevos diariamente, los empaqueta, poda los manzanos, abona, desbroza el campo, sólo en la época de recogida de manzana tiene ayuda. Lleva la contabilidad, distribuye. Todos los días del año. Sin vacaciones.

A las dificultades de la vida en el campo se suman los requerimientos de producir respetando, cuidando, de producir en ecológico. Cuando compran gallinas jóvenes, éstas deben pasar un periodo de transición de 2 meses completos alimentándose con pienso ecológico y picoteando en el prado antes de poder usar los huevos para su venta. Pasado ese tiempo ya se considera que la gallina ha limpiado su organismo y sus huevos serán sanos. Además las pitas siempre deben de disponer de terreno fresco. Esto se consigue rotando el terreno en el que “pastan” y dando tiempo a que regenere y brote de nuevo la hierba. Nada que ver con las grandes fábricas de producción convencional en las que hacinan a las gallinas en jaulas y nunca ven la luz del sol, ni se mueven. Y las atiborran de antibióticos.

Me ha sorprendido lo sociables que son estas pitas. Nada más entrar en el terreno han venido en grupo a picotear nuestras botas cariñosamente. Bueno, yo creo que cariñosamente, jajaja. En las fotos se las ve muy juntas porque venían todas a dónde estábamos pero tenían prao para dar y tomar. De hecho, el COPAE exige 4 metros cuadrados por gallina pero en Ecojusto ¡tienen 10!

huevos ecológicos

Las gallinas con los manzanos al fondo

Ahora mismo Ecojusto es proyecto totalmente consolidado, llevan con las gallinas desde 2011, a día de hoy tienen 1500 aproximadamente. Además de las 7 hectáreas de terreno tienen dos naves grandes donde las gallinas están sueltas y tienen un estudiado sistema de alimentación y de ponederos fruto de años de ensayo y error y de muchas conversaciones con otros productores de fuera de Asturias. Así hasta llegar al modelo actual en que la producción es lo bastante potente para alimentar a unas 70 tiendas de toda Asturias… ¡Y a un catering, claro! Y bien afortunadxs que nos sentimos de poder contar con estos huevos de primerísima calidad que, vamos a decirlo todo, son el secreto del éxito de muchos de nuestros platos.

huevos ecológicos

Los huevos salen muy limpios con este sistema de ponederos

Queremos agradecer inmensamente a Edu por acompañarnos en esta visita, explicarnos tantas cosas (¡muchas se me han quedado en el tintero!) con tanta paciencia y repetirme más o menos todo por Whatsapp porque tengo memoria de pez y mi ayudante me retuvo el cuaderno tooooda la visita. Aprendimos un montón y deseamos de corazón que sigáis así porque sabemos que sois un ejemplo de honestidad y de producción como-tiene-que-ser ¡Ánimo!

Trébole de Agua, con los pies en la tierra

Gente, empezamos hoy a presentaros a lxs productorxs con los que trabajamos en el catering! Teníamos muchas ganas de hacer esto porque para nosotrxs la forma en la que se produce la materia prima es tan importante como la forma en la que la cocinamos.

Así que visitamos a nuestrxs amigxs de Trébole de Agua Producción Ecológica en Camoca, Villaviciosa; los pillamos plantando limoneros, y en ese rato, en el que se tarda en plantar dos limoneros charlamos con ellxs sobre su proyecto y la situación del campo asturiano.

trabajando el campo

Lu y Tilo preparando la poza para el limonero

Trébole son productores de verduras y frutas ecológicas desde hace 5 años, también hacen de distribuidora de otros productos ecológicos como cereales, legumbres, setas, pan, zumos… y ¡Asturcilla!

En este tiempo han ido cambiando de fincas y de componentes y prevén que se sumará más gente al proyecto pronto sobre todo para trabajar con frutales. A día de hoy Trébole está formado por Lu Fanjul y Tilo Martín y, por supuesto, Kron, y trabajan dos fincas, la de Camoca y otra en Pueyes, también en el concejo de Villaviciosa.

el perro de Trébole

El gran Kron

Lu, urbanita de Gijón de toda la vida, recuerda cómo cuando era pequeña y sus compañerxs de cole decían que el finde se iban al pueblo a ella le hubiera gustado “tener un pueblo”. Acabó en el mundo del periodismo pero algo no le cuadraba. Las prisas, el tener que tener que vivir en función de “la actualidad y de la agenda política e institucional”, el teléfono, la endogamia propia de la profesión… Aquello “no tenía nada que ver con la vida real de las personas”. Total que lo dejó y durante un tiempo se dedicó a otras cosas, entre ellas tener una hija y trabajar una huerta para casa.
Acabó trabajando en la Asociación El Terruño que comparte objetivos con Biltar, la Red de Semillas de Asturias, una apuesta por recuperar y conservar la diversidad de semillas autóctonas, contra las prácticas comerciales de homogeneización que acaba degradando las semillas. Y de ahí a Trébole de Agua, con los que ya colaboraba de vez en cuando, sólo había un paso.

planta de limonero

Tilo en cambio se crió en un pueblo, en Camoca de hecho donde su madre y su padre tienen un afamado taller de artesanía de cuero. De Camoca a Londres había algo más que un paso pero allá se fue Tilo a estudiar Cine y Fotografía. Fue en Londres donde empezó a acordarse del cielo limpio, de escuchar a la curuxa y de otros lujos de la vida rural. Y le apeteció volver. Aprendió a cultivar alimentos prácticamente de cero, abriendo una güerta con unos colegas, leyendo, preguntando y con la práctica y acabó queriendo vivir de ello, del campo, de la producción sostenible y al aire libre. Así que montó Trébole con otras tres personas que más adelante lo dejaron.

plantando limonero

limonero

limones

La idea en Trébole es hacer algo integral que vaya desde usar sus propias semillas, plantar sus propias plantas y cosechar su propia verdura y fruta. Además también se encargan directamente de la comercialización y distribución. Semanalmente reparten una media de 20 cestas en Asturias. Así, en ciudades como Oviedo y Gijón, la gente puede disfrutar de un producto ecológico y sumamente fresco (en Con-fusión Comidas damos fe) y haciendo realidad el cada vez más conocido lema de “de la huerta a la mesa”. Sin intermediarios, disfrutar de materia prima ecológica no es tan caro y se produce un enriquecimiento mutuo: urbanitas que se nutren con comida de verdad y “ruralitas” que pueden vivir en el campo de su propio trabajo contribuyendo a dar vida al medio rural asturiano.

La forma de trabajar de Trébole parte de una reunión semanal de planificación de cultivos. Para los cultivos elijen variedades locales que les permiten ser autosuficientes. Salvo un motocultor, apenas usan máquinas para la producción, dicen que no les compensaría entre pagar combustible, itvs, seguros, reparaciones y demás, al final son muchas horas trabajando sólo para pagar un medio de trabajo, no tiene mucho sentido. “Cuando tenemos que abrir un terreno grande llamamos un tractor y ya está”. Luego usan cucho de “Los Caserinos” una ganadería ecológica cercana, que también producen lácteos. Entre ellxs dos hacen todos los trabajos del proceso, desde la siembra, hasta la distribución, pasando por la contabilidad, la publicidad y el inmenso mundo de los papeleos agrarios…

agricultor ecológico

Tilo y Kron

En Trébole nos cuentan que las cosas para el campo no están fáciles, la administración no es precisamente de gran ayuda, en la Villa, por ejemplo “si quieres tener más de 4 gallinas tienes que pedir un permiso”. No es fácil gestionar todo esto además de llevar adelante toda la producción. Por otro lado sienten que es un trabajo poco valorado socialmente a pesar de que luego a “todo el mundo le gusta venir a los pueblos y ver qué guapo está todo, pero ese paisaje se mantiene gracias al trabajo de lxs campesinxs, no se hace solo”.

Al final del todo me estoy dando cuenta de que se me olvidó, olvido imperdonable, hacer una foto de los limoneros plantados. A cambio, sí me acordé de hacerles foto a estxs muchachotxs tan bien plantadxs. Lo sé, vaya chiste… En fin, un placer compartir este rato con Trébole y mayor placer cocinar y comermos las verduras de Camoca. Gracias, gracias, por alimentarnos.

Lu y Tilo que, claramente, están más cómodos con el palote que delante de una cámara jajaja

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